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Lo que se conoce como Pazo de Ibarrola en realidad son las ruinas de un antiguo pazo que conserva los restos de sus jardines. Esta edificación del siglo XVIII perteneció a la familia Ibarrola Zárate de origen vasco. La construcción sufrió un incendio en 1985 y actualmente pertenece al ayuntamiento, que ha recuperado especialmente sus bellos jardines.
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Las ruinas del Castillo de Fontán se encuentra en la punta Fontán, en Sada. En este lugar con imponentes vistas a la ría se encontraba este castillo construido en el siglo XVIII para protección de la industria local. Actualmente entre las ruinas podemos distinguir un cañón apuntando hacia el mar en uno de los más bellos miradores del municipio.
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El Castillo de Corbeiroa, en Bergondo, es una construcción del siglo XVIII que tenía como objetivo la defensa de la ría de Betanzos, labor que compartía con el castillo de Fontán. Hoy en día sólo se conservan algunos restos y está situado en terrenos de la Xunta, quien inició en 2016 unas labores de rehabilitación de la zona.
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Antiguo embarcadero situado en el lugar de Laxeiras. Se encuentra rodeado de rocas. Se aprecian unas impresionantes vistas de la ría y del pueblo de Muros. Antigua edificación inicialmente dedicada a salazón y que posteriormente se transformó en fábrica de gaseosas.
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Antigua fábrica de salazón situada en el lugar de Boavista, que se localiza en el ayuntamiento de Muros.
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La casa de A Escusalla es una antigua vivienda abandonada y en ruinas que se encuentra en la parroquia de Manín, concello de Lobios. La propiedad tiene unos 1500 m2 y se divide en dos alturas. Fue levantada en 1727 por el párroco local y abandonada tras las desamortizaciones de Mendizábal. La leyenda del lugar cuenta que esta es una propiedad encantada y que la figura fantasmal de un fraile asesino la ronda en las noches de luna llena.
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Las ruinas del edificio conocido como Pazo de Isabel II, en Neda, son de una antigua e importante fábrica del sector textil. Fue inaugurada en 1844 por los hermanos Veiga y después de su cierre pasó por diferentes manos, incluso el ayuntamiento empezó unas obras de restauración que no se llegaron a concluir.
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Esta cetárea era una empresa en el mar, pero accesible desde tierra. En ella se almacenaban deliciosos mariscos, principalmente langostas y lubrigantes. Cuando las mareas y los temporales lo permitían, se recogían las piezas para venderlas.
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Las ruinas de las baterías de Campelo, en Valdoviño son dos complejos militares: el de Campelo Alto y el Campelo Bajo. El superior está en un acantilado a 200 metros de altura. Tienen su origen en el Plan de Artillado y Defensa de las Bases Navales de Ferrol, Cartagena y Mahón de 1926. Su construcción se acabó con la II República.
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A lo largo del paseo del río Vilacoba, en la localidad de Lousame, había una importante industria papelera de la que la fábrica de Fontán es uno de los mejores ejemplos. Esta fábrica fue importante desde mediado del siglo XIX y estuvo en producción hasta poco antes de la Guerra Civil. Hoy está completamente en ruinas.
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Restos de una antigua fábrica de papel situada a orillas del río Vilacova. Para llegar aquí la mejor idea es realizar la ruta de las fábricas de papel y así conocer los otros edificios que fueron en su día una referencia en este sector.
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La fábrica de papel de Brandia es una de las factorías de papel, hoy en ruinas, que se encuentran a lo largo del río Vilacoba. Lousame tuvo en el pasado (siglo XIX) una importante industria de la que formaba parte este gran edificio hoy comido por la vegetación desde que cesó su actividad el siglo pasado.
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Muy cerca de la iglesia parroquial de Lira (Salvaterra de Miño) se encuentra los restos de una gran casa rectoral que en la actualidad se encuentra entre la maleza y la vegetación. Posiblemente sea una casa del siglo XVIII y fue habitada por los párrocos de la zona hasta mediado el siglo XX.
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La Capilla de San Gregorio, fue construida en 1601 en Salvaterra de Miño y perteneció a un antiguo pazo de la familia Avalle. Aunque se puede ver toda la arquitectura del templo, en la actualidad se encuentra en ruinas. En su fachada principal todavía se conserva en buen estado el escudo nobiliario de la familia.
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La ETEA era la antigua Escuela de Trasmisiones y Electrónica de la Armada de Teis (Vigo). Abandonó su uso militar en 2002 y años después fue abierta para disfrute público. Cuenta con paseos, carril bici, una pista de skate, un parque infantil, dos pistas deportivas y varias pérgolas para resguardarse del sol. Dentro del parque también encontramos la playa de A Punta, apta para el baño.
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En la parroquia de Guillade (Ponteareas) se conservan las ruinas de una vieja iglesia anterior al siglo X que se cree formaba parte de un antiguo monasterio en honor a Santa Leocadia, si bien no existen certezas absolutas sobre su existencia. Se conserva parte de los muros que rodeaban el conjunto y también una piedra rectangular decorada que se cree que era la base del altar de la pequeña iglesia.
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La Puerta Monumental de Santa Rita se encuentra ubicada en Vigo. Es un portal monumental levantado en el año 1780 y que procedía de la casa de los Montes Piñeiro, situada al lado de la desaparecida capilla de San Honorato. Es de estilo neobarroco y en ella destacan los pináculos cónicos y bustos de su parte superior.
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Las Ruinas del Convento de Correxais son lo que queda en pie del Convento de los trinitarios Descalzos de Correxais, en Vilamartín de Valdeorras. El edificio se levantó en el siglo XVIII como centro espiritual y de enseñanza y entró en decadencia tras las desamortizaciones de Mendizábal.
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La Calera de Pardollán es uno de los antiguos hornos de producción de cal que se encuentran en el concello de Rubiá. Se estima que estuvo en uso hasta mediados del siglo pasado y era utilizado para la combustión de la piedra caliza del entorno de la comarca de Valdeorras en un proceso que duraba días y que permitía alcanzar temperaturas de hasta mil grados.
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En la plaza de San Marcos de Lugo podemos encontrar, bajo una ventana arqueológica en el suelo, los restos de lo que fue el antiguo acueducto romano de la ciudad del Lucus Augusti. Se trata de un tramo de acueducto que data del siglo primero de nuestra era y que fue descubierto en una obra frente al edificio de la Diputación en el año 2011.
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La piscina romana de Lugo fue descubierta en los años 70 pero se tapó para garantizar su preservación, hasta su redescubrimiento en 2004. Años después se instaló en la Plaza de Santa María una ventana arqueológica. Se trata de una piscina del siglo IV con dos ábsides y decoración de teselas grises y negras. Sus medidas son de 3,5 por 1,8 metros y con capacidad para casi 4000 litros de agua.
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Las ruinas de la ermita de Santo Estivo de Pardollán se encuentra junto al núcleo poblacional de esta parroquia del concello de Rubiá, en la comarca de Valdeorras. Esta iglesia data de entre los siglos XII y XIII y por su difícil acceso quedó en desuso el siglo pasado cuando se levantó un templo nuevo en el pueblo. Se conserva de ella sus muros y su fachada principal, pero no hay nada dentro y no tiene cubierta.
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El Aserradero de Castelo, en Lugo, está situado a unos 300 metros de la orilla del río Miño. Allí encontraremos una industria hidráulica en ruinas que se dedicaba al corte y pulido de piedra, concretamente un aserradero de mármol. Tiene cuatro entradas de agua, una adintelada y las otras con arco rebajado.
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Restos de una torre del siglo XVII que apenas conserva sus muros. Perteneció al marqués de Ombreiro, título que fue otorgado en la primera mitad del XIX. Está considerada Bien de Interés Cultural y del conjunto de la fortaleza se conserva todavía la capilla de San Roque.
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Ruinas de dos muros pertenecientes a la antigua fortaleza de Aez en la parroquia de Camoira. En uno de los muros se conserva una ventana de arco rebajado y sobre ella un escudo de la familia Castro y Gayoso.